Crear en tiempos revueltos
Hablan mucho de la belleza de la certidumbre como si ignorasen la belleza sutil de la duda. Creer es muy monótono; la duda es apasionante.
La frase es de Oscar Wilde, dramaturgo y novelista irlandés y nos viene al pelo para compartir nuestra visión sobre los tiempos venideros, tiempos de "La crisis", con artículo que "la" personaliza, le da esencia y existencia.
"La crisis" está omnipresente, no tanto porque sea real y objetiva, sino porque por el mero hecho de mencionarse las actitudes se modifican. Se actúa en función de la crisis, se cambia la meteorología por la crisis en las conversaciones de ascensor, se comentan experiencias, reales y ficticias, que apoyan la creencia de que vivimos tiempos históricos, como si los anteriores no lo hubieren sido.
Quizá este ciclo contibuya a mejorar ciertos enfoques, optimizar procesos, remover el mercado y las conciencias. O quizá no sirva para eso y lo único que haga sea acicalar perros y collares. En cualquier caso, quedarnos parados a esperar a ver qué pasa, es como quedarse quieto en un paso de cebra del Paseo de la Castellana en Madrid (el que va a Rosario Pino es letal). Hay que moverse, seguir andando, aunque sea siguiendo otro camino.
En el pasado, vivimos muy de cerca una burbuja puntocom, la crisis puntocom y la burbuja inmobiliaria y su crisis actual, acrecentada por la situación a nuestro alrededor. Conocemos gente que invirtió en ambas, hizo caja a tiempo y se forró. Otros no han tenido tanta suerte. Cosas del mercado financiero. Nada nuevo bajo el sol. A otros nos pilló trabajando. En otros tiempos críticos, fuimos optimistas y trabajadores... y lo seremos ahora.
Nuestra preferencia ha sido siempre generar oportunidades a largo plazo, de generar puestos de trabajo para hacer lo que nos gusta durante el mayor tiempo posible, sin pensar en el pelotazo de vender por varios millones de euros y dedicarnos a otra cosa. Y el caso es que nos va bien. Tenemos buenos clientes que son clientes buenos y honestos. La bondad y la honestidad se toman por ñoñería, pero es fundamental para fiarte de alguien. Además, hacemos cosas muy interesantes, diferentes... que nos permiten aplicar nuestra creatividad a soluciones reales con resultados tangibles e intangibles. El paraíso del creativo. :)
El caso es que en estos tiempos de duda, quién confíe en lo que puede ofrecer, quién tenga claro lo que quiere, puede apasionarse aportando para que "la crisis" se entierre bajo una montaña de ideas innovadoras, interesantes desarrollos y soluciones óptimas.
Wilde decía también:
La experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores.
¿Estamos dispuestos a aprender a corregirlos y mejorar? Nosotros sí.
Etiquetas: adaptarse, crisis, cultura corporativa, filosofía, oscar wilde



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